martes, 28 de junio de 2011

Mañas más viejas que el mundo

Orquídea Fong

Anoche, en las primeras horas de la madrugada, en el grupo de facebook "A que juntamos 1 millón de firmas para que renuncie Edith Ruiz Mendicuti" se vivió una versión virtual de la vieja práctica del golpismo y el reviente de manifestaciones y huelgas. Según nos comentó el administrador, Alejandro Xocopa, hasta 50 personas en menos de diez minutos se unieron al grupo para, de inmediato, empezar a postear insultos graves en contra de la la diputada Mendicutti.

Obviamente, el administrador y otros miembros que estaban conectados a esa hora, se dieron cuenta del juego y se dedicaron a borrar posts y a expulsar gente. Además, rastrearon algunas de las cuentas y, por supuesto, descubrieron que eran cuentas recién creadas y muchas desaparecieron en cuanto las expulsaron del grupo.

Es interesante y hasta divertido--si se deja de lado la mala leche que hay detrás--ver como tecnologías como el Facebook ya son empleadas así, más allá del cotorreo con que la mayoría de la gente las usa. Las redes sociales, aunque todavía haya gente que las malentienda o minimice su impacto, son en realidad la nueva arena de interacción social para muchos ámbitos. Empresas y partidos políticos se hacen publicidad, los individuos hacen amigos, las parejas presumen sus relaciones, las familias mantienen un contacto que suple a las llamadas por teléfono y a las postales y... los grupos de poder ejercen en contra de sus críticos.


Así como en décadas pasadas era costumbre insertar porros o provocadores en medio de un movimiento social para dispersar los temas o para ejecutar acciones ilegales que pudieran ser atribuidas al grupo y así tener motivos de acusación, de la misma forma montones de usuarios desconocidos se pueden unir a un grupo y alterar su buen funcionamiento.

Son viejas mañas, actualizadas con la tecnología de hoy.

2 comentarios:

  1. Así es Paisana. Porros y Trolls tienen el mismo origen en la misma caverna troglodita. La cosa es darles la vuelta y seguir con la chamba. ¡No pasarán! como decían en los 60's. Besos

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